Este documento presenta seis propuestas para problematizar
y estimular el pensamiento acerca de la participación ciudadana
en la gobernancia local.
Primero, el autor plantea que un desafío fundamental para el
Siglo XXI es la construcción de nuevas relaciones entre la gente
común y las instituciones - especialmente las de gobierno - que
influyen sobre sus vidas.
Segundo, que los ciudadadanos y el estado necesitan trabajar juntos
para reconstruir esa relación: los ciudadanos deben ser más
activistas y el estado responder más a las necesidades de los
mismos.
Tercero, hay que repensar los modos en que se articulan y representan
las demandas ciudadanas en los procesos políticos, así
como reconceptualizar los significados de la participación y
la ciudadanía en relación con las formas que adopta, a
nivel local, la gestión de los asuntos públicos.
Cuarto, que la participación ciudadana puede todavía ser
excluyente y no favorecer los pobres, pero que hay potencial para que
se desarrollen sinergias entre estados y ciudadanos.
Quinto, que la gobernancia participativa requiere que se creen algunas
precondiciones.
Sexto, que en el contexto de la globalización, se necesita examinar
críticamente el concepto de local, sobre todo en términos
de discurso, derechos y escala.